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domingo, 29 de marzo de 2009

Corcel

Dragon dans un défilé rocheux, 1870 - Arnold Böcklin




Tarros de cerveza a las orillas y sobre el mantel ahulado un mapa
de regiones remotas. Sustituye a una torre el salero, hueco y leve
viaja como fantasma un alfil y ese caballo negro está atacado por
la lepra. Ha suspendido tiempo y espacio el alcohol algebraico. No
existe para Hugo y para mí la noche, que adivinamos apenas en la
cortina caída de la fonda y en el bostezo de don Pepe. Este instante
sólo parece existir dentro del tablero.

Un carrusel de manos ha galopado a ese corcel hasta romperle la
quijada y horadarle la crin, por donde asoma el esqueleto de plomo.
Al darme jaque, el azabache leproso me hace pensar en la mano
muerta de Joaquín, que tanto lo palpó mano allá abajo o quién sabe
dónde desnuda hasta los tuétanos. Y siento entonces la noche.



Luis Ignacio Helguera
Publicado: Vuelta 241, diciembre 1996


horizonte: luis ignacio helguera
letras libres: luis ignacio helguera
kunstmuseum: arnold böcklin
ciudad de la pintura: arnold böcklin

martes, 27 de noviembre de 2007

Intermezzo núm.2, en si bemol, op.117, de Brahms

............................................................................................................................................... J.K., 2005- Stephen Conroy

A mi padre, Luis Ignacio Helguera Soiné




Sólo ahora, a los cuarenta años
comprendo por qué me recostaba en el sofá de la sala cada noche
cuando estudiabas ese Intermezzo de Brahms
porque expresaba tu carácter y tu fuerza y tu nobleza, que aprendí mal
y la caída de las hojas verdes y luego rojas, en los jardines que tuvimos
el luto otoñal de todo
y recuerdo cómo oyendo la radio estacionaste el coche en una calle
entre automóviles furiosos
para ponerte a llorar sobre el volante
disculpándote conmigo con el pañuelo en la cara
porque era un Nocturno de Chopin que tocaba tu madre
y recuerdo cómo me cargabas semidormido hasta mi cama
al terminar el Intermezzo de Brahms, cada noche
y tu carácter y tu fuerza y tu nobleza, que aprendí mal.


Luis Ignacio Helguera





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