puedes encontrarme en

  • madrugada (g) - abrir la herida cuando no soportes el roce permitirle guardarse el hablar te enloquece mlg p { line-height: 115%; margin-bottom: 0.1in; backgroun...

domingo, 23 de enero de 2011

Una sombra / Une ombre

Gladiolas, 1919 - Soutine

El amor de tan grande, no cabe en este cuerpo
y a él debe rendirse
David Huerta

Una sombra

apenas ligero movimiento

tersa ondulación
de una mano en la piel

un suspiro en suspenso

sombra dividida
rendición

una boca
lenguaje apenas inteligible

la luz,
la memoria, el fuego...



L'amour est si grandqu'il ne tient pas dans ce corps
et il faut qu'il se rende à lui
David Huerta


Une ombre

à peine un léger mouvement

ondulation pure
d'une main sur la peau

un soupir en suspens

une ombre divisée
reddition

une bouche
un langage à peine intelligible

la lumière,
la mémoire, le feu...


Antonio Marts

De: La Mémoire, L'Écho / La Memoria, El Eco, Traducción Nicole et Émile Martel, Écrits des Forges et Ed. Paraíso Perdido, 2004 Québec


La visión / La vision

Street at Cagnes, 1924 - Soutine


Una miríada de estrellas
se va perdiendo con mi sombra
en el horizonte


Copos caen,
desmoronarse estrellas
en finos pétalos


Abro los ojos:
una lámpara
rescata mi sombra
de lo alto




Une myriade d'étoiles
se perd peu à peu avec mon ombre
à l'horizon


Des flocons tombent,
étoiles qui s'effritent
en fins pétales


J'ouvre les yeux:
une lampe
recueille mon ombre
de là-haut.



Antonio Marts

De: La Mémoire, L'Écho / La Memoria, El Eco, Traducción Nicole et Émile Martel, Écrits des Forges et Ed. Paraíso Perdido, 2004 Québec




Chopin - Nocturne 20 transcrito para violín por Nathan Milstein

jueves, 6 de enero de 2011

Lección de pájaros

Snow Landscape, ca.1840 - Oho Sakai

Nevaba cinco o seis veces al año. Pero era de verdad, y los prados, las casas y los árboles amanecían cubiertos del color blanco que cegaba a los caballos. Éstos rompían con sus cascos la nieve, en busca de un poco de hierba sepultada, o golpeaban con el hocico las ramas, y morían después de comer las hojas de los tejos. Los pájaros, hambrientos, les despedían con un réquiem muy delgado.
Veíamos el vuelo desorientado de los petirrojos y tordos, hasta que descubrían la abertura de la vivienda. Entraban en aquel túnel y caían a un desierto de oro: el suelo del desván cubierto de mazorcas de maíz.
Algunas aves llegaban sin energía para comer los granos sobre los que enseguida se desplomaban. Yo, niño pequeño, apretaba con fuerza sus bultos para fundir los hielos de la muerte, y descendía rápidamente a la habitación donde una cocina de leña caldeaba los cuerpos de mi familia. Colocaba los pájaros cerca del horno. Ardían unos troncos de manzanos y cerezos sobre los que esos pájaros cantaron el verano anterior. Los árboles cortados por el hacha de mi padre agradecían con el calor los cantos que aliviaron su vejez.
Esta fue la primera enseñanza. Vi pronto la sombra, aunque blanca, y el vuelo frágil que quería esquivarla.



Francisco Javier Irazoki

De:Los hombres intermitentes, Ed. Hiperión, 2006 España

Palabra de árbol

Fan Screen, ca.1800 - Nakamura Hochu

No conocí al que murió en el vientre de mi madre. La abuela lo recogió, dijo que era grande como un guía y lo puso en el hoyo que el padre había cavado entre las raíces de mi higuera preferida.
Yo pasaba tardes enteras bajo el gris áspero de las hojas del árbol, esperando que naciesen los higos. Cogía al fin el fruto blando y tocaba su piel negra que después deshacía en tiras. Cada hilo era una puerta para adentrarme en mi hermano muerto y lo paladeaba al ritmo lento de un viajero antiguo. Luego rompía con los dientes las semillas menudas del interior. Ellas contenían palabras, voces que subieron por la savia de la higuera.
Los otros niños crecieron descubriendo aventuras. Para mí, crecer fue sentir el paso del tiempo al escuchar los mensajes que un muerto me enviaba desde sus frutos.
Alguien quiso una ceremonia devota en aquel lugar. De la cartera de mi ojo derecho saqué una lágrima inmóvil. Una lágrima petrificada que se transformó en blasfemia de fuego cuando la deposité en la escudilla situada a los pies de los ídolos.


Francisco Javier Irazoki

De:Los hombres intermitentes, Ed. Hiperión, 2006 España


flauta china

lunes, 3 de enero de 2011

Bronwyn I


A la que renace de las aguas



                           
Acantilado, 1962 - Remedios Varo
Las huellas de tus dedos
                                 no se ven en la torre.

Pero yo leo sin descanso, en la soledad de la ermita junto
   al mar
los antiguos signos en donde tú estuviste hacia el año mil,
por los bosques, los pantanos, las ramas y las hojas, la arcilla
pisada.
                          
                             Dentro del corazón está la muerte
                             como una runa blanca de ceniza.

Acércate por el campo blanco o por el verde campo o por el
    campo negro, pero ven.

                               Detente ante la tumba
                               donde los dos estamos.


                                                                ***
                     
Este sonido triste que solloza
es mi espada románica que piensa.

Mi corazón oscuro la acompaña.

                       *
Yo soy un ser humano a pesar mío.

El espacio plateado de mi espíritu
penetra en el espacio gris del mundo.

¿Hasta cuándo?

                        *

Las hierbas son tan rubias como tú
lejos de la ceniza que me aleja
para siempre sin hierro.

La muerte es el pantano de las cruces,
Bronwyn.

                         *

Alucinante luz en que la luna
une la encina blanca desde el cieno
al cielo donde el hielo resplandece
azul en un silencio alucinado.

Bronwyn,
enciende la llanura con tu voz.

                         *

Que las orquestas ciegas del martirio
acaben con los bosques, y los fuegos
de este incendio final, sacramentario.

Bronwyn,
si no puedo ser tú, si no podemos
ser ángel,
¿por qué la niebla es gris sobre el mar gris?

                         *

Piedras como rodillas tibias,
hierbas como cabellos rubios,
cielos como brazos de cielos.

Nace el amanecer como lo negro.
En las miradas siempre vuela el nunca.

                          *

Las ruinas de las runas en la roca
hablan de que yo estuve en este mundo,
donde el mar y la tierra de las nieblas
se funden y confunden.

La vida era una ausencia inagotable,
un laberinto de serpientes grises,
un pantano de rosas tenebrosas.

                         *

La cruz de las hogueras se ha deshecho,
las ruinas de las joyas se estremecen.

Se acerca el cementerio con los ojos
inundados de lágrimas.



                         *

Toma mi oscuro anillo inmemorial.

Mi armadura deshecha se deshace
y de sus mallas muertas salen fuegos
azules, Bronwyn; puedo verlos, tiemblan.

Tiro el guante de hierro, soy tu siervo.
El mar que me acompaña por un mar
de sombra se deshace en el vacío.

Estoy cansado de estar muerto y ser.

                            *

Remolinos de cielos y de océanos
de incesantes distancias funerales.

El centro es lo lejano, y es allí
entre espirales grises y plateadas,
donde acaso la cruz es una cruz,
el cruce y el encuentro.

El centro es el lugar donde la imagen
habla desde su doble transparente.

                             *

Por el bosque del tiempo la noche del espacio,
el errar de mi busca, la boca de mi incendio.

En tus ojos, cayendo, un mar gris se levanta.

Lo espantoso es sencillo y está siempre muy cerca.

                              *
Camino árido,1962 - Remedios Varo

Bronwyn;
es un mar de ceniza, está subiendo.

Nuestras alas no existen por la noche.

La cabeza es de cera,
los ojos son espacio.

Te dejo entre los árboles del mundo
y este coro de gritos que persigna
mi estatura maldita.


                               *

Muerdo los sentimientos en el muérdago.
Mí espíritu está solo entre las hierbas.

Los demonios me buscan por los campos,
se disputan mi espada, mi armadura,
mis manos, mi cabeza, mis entrañas.

Mis hogueras de hierro se amontonan
y mis restos oscuros aún humean.

Me acaban de matar,
miro hacia donde vi tu aparición
hace mil años ya; pero la sangre
aún sale de mi boca.

                               *

Bajó el cielo a la tierra
y no era transparencia, era distancia.

Era un cristal de acero separando
lo unido.

Se perdieron las olas de los ojos
las flores de una cima donde un cuerpo
era sólo.

El cielo exterminó las claridades
humanas.
De su luz emanaba un absoluto
desasirse de todo lo tangible.

La pérdida nació como una piedra
negra.

                             *

Se acercan las doradas procesiones
que grabarán mi cuerpo en una losa.

Déjame contemplarte todavía,
mientras mis ojos cambian de función
convirtiéndose en música azulada.

Bronwyn, el horizonte es una casa:
(la imagen incendiada de una casa).

                             *

Nunca he tocado nada de lo que
tú eres.

Estás como una idea en un instante
puro.

Clara en tu firmamento de firmeza
blanca.

Desnuda Bronwyn, llámame, ya voy;
caigo.

                             *

Mi espada transparente te bendice
x galáctica en el lago, luz,
pradera de cristal inesperable:
Bronwyn inmaculada, incensario.

                             *

La tumba es de carbón azul, la tumba
es como un cuerpo sonrosado y vivo.

Hic jacet.

Una espada sin nombre está parada
ante la puerta blanca del invierno.

                              *

Mensajera del más allá, tú vienes
con forma de mujer, pero el abismo
se cierne junto a ti tan dulcemente.

Bronwyn,
constelaciones pálidas esperan
en medio de otros cielos con tu luz.

                               *

Bronwyn, mi corazón,
si nunca has existido eres posible
porque la realidad es muerte viva.

Bronwyn, mi corazón,
tócame con tu nada y con tu nunca.

                              *

No siendo esás aquí junto a mi centro
de hierros desatados,
de distancias dispersas como el humo.

No siendo eres tan mía como yo.
Más mía, pues tu luz sobre mi niebla
vive.

                              *

Es tu dorada luz, aire lejano
lo que viene a los verdes arrecifes.

Dame la mano, Bronwyn, alejémonos
del mar.

                              *

Tú vienes, Bronwyn, a llevarme lejos,
más allá de la niebla y la espiral
o de las negras olas del mar gris.

Rubia desamparada, tú te acercas
desnuda como el alma. Voy contigo
hacia la mansedumbre de la muerte.

Energía cósmica, 1956 - Remedios Varo

                               *

Bronwyn, qué soledad bajo las nubes
alejándose.

Tu figura establece una certeza
donde nada es verdad.

Bronwyn, qué claridad sobre los prados
húmedos.

                                 *

La tierra es de terror, pero yo busco
una flor de cristal inaccesible.

Dámela con tus ojos desde el lago
donde blanca apareces.

Cuerpo resucitado no abandones
esta mano de herida.

En occidente el mar también acaba.

                                *

¿Mi señor me envió junto a las olas?
¿Mi ruido y mi armadura son su don
necesario?

¿Había de morir junto a la puerta
del jardín de los árboles dorados?

¿Tengo que vivir muerto mientras sé
que el cielo es una red de piedra gris?

                              *

Era en una región llena de llanto,
llena de hierros verdes y azulados,
llena de rocas negras, y de blancas
llanuras dulcemente enmudecidas.

Las hierbas se mecían en los cielos
mientras las ramas suaves del horror
cargadas de ceniza adormecían
un alma demasiado estremeciéndose.

Era en una región llena de escombros.

                              *

Es mi espada del año mil que llora,
no yo.

Mi corazón es blanco y no se queja.



Juan Eduardo Cirlot

De:Bronwyn, Ed. Siruela, España 2001


Flute sonata mvt. 2 - Poulenc

archivo del blog

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.

Snap Shots

Get Free Shots from Snap.com