viernes, 19 de octubre de 2012

Coro dominical del trabajador


La barraca triste - Xavier Gosé


De noche y entre el griterío la queja se extingue.
Ustedes, patrones, sí están sobre nosotros.
Nosotros los engordamos durante seis días flacos:
Incluso el domingo les pertenece.
Nosotros no tenemos aún ni ruido ni silencio
en el tiempo libre, sólo contamos con su copla.
Apretados, vestidos de saco, nos sentamos con cerveza,
y donde ustedes andan en zancos, nosotros nos bamboleamos.

No sólo el fuego, también el martillo nos dobla
el tuétano, inútil para bellos favores.
Ustedes viven con nosotros en nuestra pieza
con sus adornos ridículos.
No queremos los cuerpos bronceados;
sólo deseamos que nuestras mujeres
se miren al espejo como las suyas:
adornadas, maquilladas, y que se vayan de putas.

No somos símbolos de esperanzas justas,
no somos destellos en la niebla.
Estamos borrachos de 
su torrente
y contagiados de su celo.
Y si no quieren, no teman nuestro puño:
no renovaremos el mundo,
estaremos en celo como ustedes y embrutecidos,
hasta que todo en nosotros se hunda en el légamo.




Arbeiters Sonntags-Choir


In Nacht und Johlen stirbt die Klage.
Ihr Herren seid uns über doch.
Wir mästen euch sechs dürre Tage:
der Sonntag auch ist euer noch.
Wir haben noch kein Laut und Leise
für freie Zeit, nur eure Weise.
Wir hocken eng im Rock beim Bier,
und wo ihr stelzt, da schlenkern wir.
Uns beugt nicht nur die Glut, der Hammer,
das Mark, zu schöner Gunst nicht nutz.
Ihr haust mit uns in unsrer Kammer
in ihrem lächerlichen Putz.
Wir wollen nicht die braunen Leiber;
wir wünschen nur, daß   unsre Weiber
wie eure sich vorm Spiegel drehn,
geziert, geschminkt, als Dirnen gehn.
Wir stehn nicht für gerechtes Hoffen,
wir sind kein Blinken durch den Dunst.
Wir sind von eurem Schwall besoffen
und angesteckt von eurer Brunst.
Und wollt ihr unsre Faust nicht scheuen:
wir werden nicht die Welt erneuen.
Wir weden geil wie ihr und stumpf,
bis alles sinkt in uns, den Sumpf.





El tendero de los pobres





Donde el tranvía ya corre entre arbustos y pilas de madera
y la reja de la fábrica está mochada con vidrios cementados
y el carro cervecero no quiere llegar hasta las casuchas,
el tendero de los pobres tieneen la orilla su cobertizo miserable.

Ante los anaqueles se hilvanan las hogazas pesadas en el estante
y el chorizo se columpia secándose en el gancho;
adormiladas zumban las moscas en la ventana, la campana de queso apesta,
entre azúcar y cerillos se mece y centellea la báscula.

En la tienda huele a rancio y muchas de las cajas están vacías
cuando viene el pueblo de las casuchas por frijoles y margarina,
y espera resignado, porque raras veces el dinero alcanza,
hasta que el tendero lo registra en el grueso libro o lo borra.

En la noche, la sangre le brama pesada al tendero en el oído perforado,
despacio cuelga el candado y coloca la tranca,
cierra las contraventanas de madera y mastica su tabaco;
y el mastín sudoroso refriega su espalda en él.

En el cobertizo, el tendero cierra la caja abierta de harina.
Sopla los granos de la pala de sal, las chanclas pesadas
resuenan fuerte en la bóveda y de repente se le dificulta la respiración;
suspirando toma el libro y los gruesos lápices de color.

En las cifras y rayas y círculos, torpes ante su mirada,
parece ver difuminadas las caras pálidas y enjutas;
oscuro golpea el corazón y se sienten raras sus rodillas
y coge la mano del mortero y levanta su puño contra ellos.



Der Krämer Der Armen


Wo die Straßenbahn schon zwischen Stauden und Holzstapeln geht
und der Werkzaun gespickt mit vermörtelten Glasscherben steht
und der Bierwagen an die Baracken nicht zufahren mag,
hat de Krämer der Armen am Rand seinen kahlen Verschlag.

Vor den Wandfáchern reihn sich die Brotlaibe schwer auf dem Bord
und die Wurststange baumelt am Dippelbaumhaken und dorrt;
schläfrig summen die Fliegen am Fenster, die Käsglocke stinkt,
zwischen Zucker und Zündhölzern schaukelt die Waage und blinkt.

Muffig riecht es im Laden und viele der Kisten sind leer,
kommt das Volk der Baracken um Bohnen und Kunstbutter her;
und es wartet ergeben, da selten die Barschaft ihm reicht,
bis der Krämer es einträgt ins mächtige Buch oder streicht.

Schwer rauscht abends dem Krämer das Blut im durchstochenen Ohr,
langsam hängt er das Schloß ein und legt auch die Stange noch vor,
schließt die hölzernen Läden der Fenster und Kaut seinen Priem;
und der schweißige Vorstehhund reibt sich den Rücken an ihm.

Im Verschlag klappt der Krämer die offene Mehlkiste zu.
Von der Salzchaufel bläst er die Körner, die Ochsenblutschuh
hallen laut durchs Gewölb und der Atem geht plötzlich ihm schwer;
seufzend nimmt er das Buch und die klobigen Farbstifte her.

In den Ziffern und Strichen und Ringen; die plump vor ihm stehn,
glaubt er dasig die blassen und hagren Gesichter zu sehn;
dunkel pumpert das Herz und es füllt ihm ganz pampstig die Knie
und er greift nach dem Stößel und hebt seine Faust wider sie.





A una muchacha pálida



Muchacha pálida en el sayal cosido,
con angosta orla de piel de conejo vieja,
silenciosa y con ojo húmedo, cual ebria 
estás enfrente del pequeño carrusel.  
Con todos los que te hacen señas te acuestas,
por poco y por mucho tiempo
y tu grito de pájaro medio ahogado
aún está lleno de agradecimiento.

Entre cuello y omóplato, un agujero,
y dos hoyos negros en la dentadura,
no eres ni delgada ni bella, pero sí
agradable en la oscuridad.
Todos, enfermos o cojos
o malos, encuentran paz contigo
y su paz es la más profunda
porque contigo se sienten más fuertes.

Tu calor sabe a paja enmohecida,
calor del que todo se nutre;
quien viene de ti, quizá no esté alegre
(¡quién puede ser alegre!) pero sí despreocupado.
Y porque todos te olvidan muy pronto,
canto algo bueno sobre ti, como sobre la noche,
como sobre la luna, como sobre el pasto que simplemente es,
haciendo más fácil la vida de todos.



Auf Ein Blasses Mädchen


Blasses Mädchen im vernähten Flausch,
schmal verbrämt mit altem Hasenfell,
still und feuchten Auges wie im Rausch
stehst du vor dem kleinen Karussell.
Allen, die dir winken, liegst du bei,
bei für kurze und für lange Zeit,
und dein halberstickter Vogelschrei
ist noch übervoll von Dankbarkeit.

Zwischen Hals und Schulterblatt ein Loch
und zwei schwarze Lücken im Gebiß,
bist du weder rank noch schön und doch
gut zu leiden in der Finsternis.
Alle, ob sie bresthaft oder schief
oder bös sind, finden bei dir Ruh,
und die Ruhe ist wie je nur tief,
weil bei dir sie stärker sind als du.

Deine Wärme schmeckt nach dumpfem Stroh
und ist die, von der sich alles nährt;
wer von dir geht, ist vielleicht nicht froh
wer kann froh seinaber unbeschwert.
Und weil jeder dich zu bald vergißt,
sing von dir ich gut wie von der Nacht,
wie vom Mond, vom Gras, das nichts als ist
und das Leben allen leichter macht.




El último lecho


El hambre pidiendo limosna al apetito - Xavier Gosé
Junto con el pequeño, encorvado y flaco,
arribó la pareja, pálida de hambre,
finalmente a su último lecho 
en la rampa del canal.
Escucharon durante el día el silbido de muchos trenes
y atracar algunos botes
antes que la noche les llevara a buscar refugio en los nichos
de la ribera edificada.

Con el primer lavado de carro
el hombre salía de su guarida;
por la noche regresaba con bolsas llenas de
desechos para el niño y la mujer.
Pronto los ferroviarios conocieron a los tres
y renunciaron silenciosamente,
en la tarde, a sus abrigos,
quemados por el polvo, dejándolos sobre la vía.

Un día, el hombre tuvo que
abandonar al niño sobre la reja
y la rodilla empezó a temblar,
el viento carcomía el pulmón.
Los días que
siguieron allá, en la rampa vacía,
a sus espaldas crujían las vías,
y ante ellos fluía el canal.




Das Letzte Lager


Samt dem Kleinen, krumm und mager,
schlug das Paar, vor Hunger fahl,
schließlich auf ein letztes Lager
auf der Rampe am Kanal.
Hörte viele Züge zischen
tags und landen manchen Kahn,
eh die Nacht lud in die Nischen
der verbauten Uferbahn.

Mit dem ersten Wagenwaschen
kroch der Mann schon aus dem Bau,
brachte abends in den Taschen
Abfall mit f¨r Kind und Frau.
Und die Bahnarbeiter kannten
bald die Drei und ließen leis
abends ihre staubverbrannten
Mäntel liegen auf dem Gleis.

Aber übers Gitter heben
mußte bald der Mann das Kind;
und das Knie begann zu beben,
an der Lunge fraß der Wind.
All die Tage noch, die ihnen
dort verstrichen, rampenkahl,
warn im Rücken laut die Schienen,
floß vor ihnen der Kanal.




Del desechar

Hombre en la playa o Meditación - Xavier Gosé
A veces, el ser humano examina sus cajones;
encuentra pastelería, llena de gusanos,
mermelada que ya no se puede comer.
Las desecha y las tira a la basura.

Encuentra peines a que les faltan dientes,
los botones del cuello que tiempo atrás le torturaban,
hebillas condenadas, ya corroídas.
Los desecha y los tira a la basura.

Tiene en la mano todo lo que se le resquebraja
y si tuviera más de una sola vida,
con gusto se tomaría a sí mismo, tal como es,
se desecharía y se tiraría a la basura.



Vom Ausrangieren


Bisweilen geht der Mensch durch seine Laden;
er stößt auf süßes Backwerk, voll von Maden,
auf Mus, das nicht mehr zu genießen ist,
rangiert es aus und wirft es auf den Mist.

Er finder Kämme, denen Zähne fehlen,
die Kragenknöpfe, die ihn lange quälen,
vertrackte Schnallen, die schon Rost zerfrißt,
rangiert sie aus und wirft sie auf den Mist.

Was bröckelt, ist ihm in die Hand gegeben,
und hätt er mehr als nur ein einziges Leben,
er packte gern sich selber, wie er ist,
rangiert sich aus und würf sich auf den Mist.



Theodor Kramer
De: Theodor Kramer Antología Esencial,Traducción: Christine Hüttinger y María Luisa Domínguez, México 2003



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