viernes, 25 de mayo de 2012

Cosmos


Landscape with boatman,1860 - Theodore Rousseau

Mi memoria está en el agua

pantanosa de la iguana

que abre sus ojos

en una era sudorosa del mundo.

Árboles morados de soledad

mueven el anochecer

y todo color

se parece al alma

perpleja en los primeros planetas.



Tiempo


Música que oye el tiempo. 

Pavos reales iluminados

que se mueven en la sombra.

Me encuentro en una soledad

de árboles secos

cubiertos de campánulas azules.

Huesos de animales que se movieron

entre el fuego y el agua.

Cráneos como semillas.

Por las profundas fosas de los ojos

pasan serpientes

de milenaria lentitud.
Under the birches, 1842-43 - Theodore Rousseau

Detrás de los árboles secos

una era nueva

mueve jardines fluviales.

Entre las hojas

las mujeres desnudas

se abren como tulipanes húmedos.





En el fondo forestal del día



El acto simple de la araña que teje una estrella en la penumbra,

el paso elástico del gato hacia la mariposa,

la mano que resbala por la espalda tibia del caballo,

el olor sideral de la flor del café,

el sabor azul de la vainilla,

me detienen en el fondo del día.


Hay un resplandor cóncavo de helechos,

una resonancia de insectos,

una presencia cambiante del agua en los rincones pétreos.


Reconozco aquí mi edad hecha de sonidos silvestres,

de lumbre de orquídea,

de cálido espacio forestal,

donde el pájaro carpintero hace sonar el tiempo.


Aquí el atardecer inventa una roja pedrería,

una constelación de luciérnagas,

una caída de hojas lúcidas hacia los sentidos,

hacia el fondo del día,
Paisaje con un labrador - Theodore Rousseau

donde se encantan mis huesos agrestes.



El noctámbulo



El noctámbulo descubre hojas, laúdes.

Pisa salamandras,

se aproxima al balanceo de la arboleda negra.


En su mirada florece la astromelia,

destila el veneno de las serpientes

que abandonan su piel sobre las piedras.


La noche impulsa rumores, estrellas, para el noctámbulo,

y a su lado corre un caballo con crines de luciérnagas.


El noctámbulo siente bajar el maíz por las colinas,

la vía láctea espesa

como un rebaño de ovejas en la sombra.


El noctámbulo recuerda los meses,

visita los mercados que huelen a pelambre de asnos,

que reúnen repollos y melones abiertos

y mujeres envueltas en paños rojos.


El noctámbulo desconoce el odio del mercader,

desprecia los tapices.


Se recuesta y prefiere dormir como un mendigo.



El patio

Encontré mis parientes en una casa de paredes simples.

Vestían lienzos veraniegos

La villa de Becquigny, 1857 - Theodore Rousseau
como preparados para cosechar maíz.

Los iluminaba el fulgor del patio,

bajo los naranjos oscuros de avisperos.

Encontré mis parientes en un diálogo sobre frutos,

de perfil ante un horno,

junto a un perro quieto como en un pedestal.

y arriba, las flores del bucare

que caían como pequeños gallos anaranjados

en el resplandor.

Tejían, trasegaban café en sacos ásperos,

revisaban sueños,

agregaban tejas a la casa.

Los días tenían contornos de claveles,

altas montañas donde vivían las fieras.

Puro resplandor.

y los ademanes de mis parientes

hacían un cuento en la casa.

Pasaban entre los pilares blancos,

mataban escarabajos,

se detenían a mirar los crepúsculos,

cuando la ropa tendida se levantaba en el viento.

Entonces yo iba a visitar la vaca

y la veía acostarse en la penumbra

como en el hechizo de un eclipse.




Vicente Gerbasí

De: Antología de la poesía hispano-americana, Selección: Juan Gustavo Cobo Borda, México 1985





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