jueves, 28 de febrero de 2008

5:59 pm, aún en trance:

..................................................................Three studies for a crucifixion, 1962 - Francis Bacon.............


5:59 pm, aún en trance:

yeah, life is a raining night, pobre baruj, y pobre aquel barajo de rótterdam, pobres habitantes del gallinero diabólico, encendidos como mechas alucinando nuestro dolor más negro, pobres viejos, su sicodelia va más allá de cualquier rebuzno ultra actual, pobrecito pedro rax cucul, psycho cuartomundista, amago de serial killer, reencarne de miculax, sudaca para los sudacas, hermana leche de ricky ramírez, fiel hechura de los microclimas y desta eterna matadera, pobre su hembra hecha pedazos, pobres heridas con cauce ardiente en espermas, pobres las mareas del juicio chocando siempre contra los diques de la noche barroca, pobre esta vida forjándose a ramalazo limpio, pobre don francis bacon, visitando calladito estos tristes tropiques, donde caminó un turismo silente, sin tanta bulla, no quiso levantar olas, ávido de nuestra carne, y del flash dibujando los fémures limpiados por las moscas, pobre, vislumbraron cosas sus ojos que eran heridas sin fin, "ya estuvo, como espectáculo fue una lindura"- me dijo, pero hablaba llorando, pálido, descompuesto, y después se reía a carcajadas de mí, ya que mi rostro también iba apagándose, y yo no quería creer que enfrente se estremecían los labios de ese espectro gozoso de dolerse en tanta carne molida que miraba, en los pámpanos de luz lloviendo sobre las calles, casi encarnadas con sus cuerpos-alfombra, plenos de livideces, esos tarambanas, aquellos locos o niños mendigos, además de mujeres muchas, todos llenos de coágulo, mostrando sus pies en cruz con alambre de amarre, y tullidos, no don francis, Ud. lo sabe bien, nuestros Coyotes nos ofrecen un viaje al Nirvana pero en sus piedras de crack no va concentrado el Paraíso, poseen camiones con buenos trozos de chicha pudriéndose, se alimentan gracias a los cerdos degollados que antes fueron otra cosa, pero en sus piedras no va el Paraíso, acaso restos del humo, o de aquellos locos o niños mendigos, qué sé yo, qué voy a decir después de haberlo todo visto, esta larga tradición carnicera pende sobre mis hombros, cuántos cuadros pintaré sobre mis muros sanguíneos, cuántos, a ver, pensemos en nuestros Coyotes, en sus ansias de prometer lo que a veces dan, ellos conocen a fondo nuestros deseos, esta fantasía de maseguales, los sueños guardados desde la guerra florida, esa añeja fobia de nosotros mismos, estas pequeñas pijas flácidas, las tetas cuales higos al sol, colores rojo bermejo, blanco hueso, don francis, aquí cada cuanto nacen unos verdaderos hijos de puta que violarían felices a los xx bailando cumbia en los basurales, Ud. sabe bien esas cosas, pero dígame por qué nunca dibujó a aquella abuela lanzada hacia los rieles, por qué, nuestros Coyotes todavía aseguran que sólo querían saludar más limpios a la migra, no darles blancos fáciles a los minute men de arizona, nuestros Coyotes conocen los cielos, los necesitamos, nos necesitan.


Alan Mills

De: Síncopes, Colección Limón Partido, Proyecto Literal, México 2007


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