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lunes, 25 de mayo de 2009

Mora

Untitled (Smoke), 2007 - Chris Scarborough

Mujeres crujientes al sol crudo. Sólo tú permaneces,

una y posible, en medio del retumbar de las playas.


Obligándome a aceptar tu nueva luz, tu desafío.


Un día cualquiera volveré a amarte como en el gesto

primero del mundo. Una noche cualquiera un

hombre desnudará tu rostro y verá los colores reales

de la tormenta.



Rodolfo Alonso
De: El jardín de aclimatación, 1959
Dentro de: A favor del viento/Poesía reunida 1952-1956, Ed. Argonauta, Argentina 2004


poéticas: rodolfo alonso
poemas de: rodolfo alonso
chris scarborough
curator´s office: chris scarborough

viernes, 22 de mayo de 2009

El astillero (fragmento)

Cocodrilo, 2004 - Ángel Mateo Charris

“Este hombre que vivió los últimos treinta años del dinero sucio que le daban con gusto mujeres sucias, que atinó a defenderse de la vida sustituyéndola por una traición, sin origen, de dureza y coraje; que creyó de una manera y ahora sigue creyendo de otra, que no nació para morir sino para ganar e imponerse, que en este mismo momento se está imaginando la vida como un territorio infinito y sin tiempo en el que es forzoso avanzar y sacar ventajas”
………..

“Y justamente este hombre, que debía estar hasta su muerte por lo menos a cien kilómetros de aquí, tuvo que volver para enredarse las patas endurecidas en lo que queda de la telaraña del viejo Petrus.”
………..

Trópico, Ángel Mateo Charris

(Podrían haber sido cinco o seis, en tres años, los gerentes generales, o administrativos o técnicos de Jeremías Petrus, S.A.; que pasaron por Santa María, de regreso de un exilio que ellos no podían sentir como un mero alejamiento de lugares familiares o, por lo menos, susceptibles de ser entendidos y ubicados. No tan distintos, después de todo; emparentados por la pobreza o la miseria agresiva de sus ropas, fantásticas, dispares. Pero con un algo de vigilada decadencia, un aire común que parecía el uniforme del pequeño ejército formado por la locura infecciosa del viejo Petrus. Muchos otros, tal vez el doble, no habían sido vistos estableciendo en Santa María un nuevo contacto con el mundo hostil, adverso, pero que podía ser creído y desafiado. Algunos subieron a una lancha en Puerto Astillero y dispararon en cualquier dirección; otros pasaron por la ciudad cubiertos aún por un miedo que podía confundirse con el orgullo y los hacía incógnitos e invisibles. No tan distintos: hermanados, además, por una mirada, no vacía, sino vaciada de lo que había tenido y confesado antes, de lo que continuaban teniendo los ojos de los habitantes de aquel primer pedazo de tierra firme que pisaban al huir.

Regresaban en realidad, como sabían todos los que hablaron con ellos y como ellos mismos admitían, de Puerto Astillero, un sitio cualquiera de la costa, con colonos alemanes y rancheríos de mestizos rodeando, junto con el río, el edificio de Petrus S.A., un cubo gris de cemento desconchado, un abandono que ocupaban formas de hierro herrumboso. Llegaban de un punto que sólo separaban de Santa María algunos minutos de lancha, poco más de dos horas para el hombre resuelto o desesperado que se forzara, andando, un camino entre alumbrados de quintas y montes de sauces. Sus ojos, apartándolos de los amables escuchadores de sus cuitas imprecisas y enardecidas por el regreso, los unía, los soldaba para siempre a otros gerentes de jerarquía diversa que habían cruzado en retirada la ciudad y a los que habrían de llegar en el futuro. Eran ojos, miradas, con un destello sorprendentemente duro pero jubiloso. Estaban, los gerente, de vuelta; agradecían las maderas, las manos, los vidrios que palpaban, las bocas que les hacían preguntas, las sonrisas, las lástimas y los asombros.

Pero este júbilo de sus ojos no era el de retorno de un destierro, o no sólo eso. Miraban como si acabaran de resucitar y como seguros de que el recuerdo de la muerte recién dejada —un recuerdo intransferible, indócil a las palabras y al silencio— era ya para siempre una cualidad de sus almas. No volvían de un lugar determinado, según sus ojos; volvían de haber estado en ninguna parte, en una soledad absoluta y engañosamente poblada por símbolos: la ambición, la seguridad, el tiempo, el poder. Volvían, nunca del todo lúcidos, nunca verdaderamente liberados, de un particular infierno creado con ignorancia por el viejo Petrus.)

La música se refería a la fraternidad y al consuelo. Larsen escuchaba con la cabeza ladeada, la copa sujeta por las manos que colgaban entre las rodillas, tolerante, sin fe en ningún sentido o resultado imaginable de la entrevista, seguro de que bastaba durar para vencer.

………..

La señal, 2003 - Ángel Mateo Charris

…el nuevo disco ensalzaba convincente la esperanza absurda.

—Así que usted está allí —dijo Díaz Grey, con repentina alegría. — Todo está bien, todo está en orden. Déjeme hablar; casi nunca bebo, aparte de la cuota de las siete de la tarde en el bar del hotel. Y siempre, casi siempre, la misma gente, las mismas cosas. Usted y Petrus. Tendría que haberlo profetizado; me doy cuenta y me avergüenzo. No hay sorpresas en la vida, usted sabe. Todo lo que nos sorprende es justamente aquello que confirma el sentido de la vida. Pero nos educaron mal, exigimos ser mal educados. Tal vez usted no, tampoco Petrus –sonrió cariñosamente y llenó la copa que había dejado Larsen sobre el escritorio; después la suya, lentamente, sosteniendo con velada piedad la sonrisa. Oyó el chasquido de la máquina en el silencio: sólo quedaba una cara del disco, no había lluvia ni viento.

………..

”No es una sonrisa esa arruga bien repartida que hace. No le importa nada de nadie, y yo no soy yo, ni siquiera el cuerpo 30 o 40 que está ocupando esta noche el invariable Gerente General del astillero. Yo soy, apenas, una desconfianza. Y ni siquiera me tiene miedo. Entré sin llamar, es tarde, él no me avisó que estaría esta noche en Santa María. Le gustaría saber por qué miento, qué planes y esperanzas tengo. Está impaciente por saber; entretanto se divierte. Nació para este juego y lo practica desde el día en que nací yo, unos veinte años de ventaja. No soy una persona, así que no es una sonrisa la complicación esa que le impone la cara; es una pantalla y una orden, una manera de ganar tiempo, de pasar mientras espera cartas y apuestas. El doctor estaba un poquito loco, como siempre, pero tenía razón; somos unos cuantos los que jugamos al mismo juego. Ahora, todo está en la manera de jugar. El viejo y yo queremos dinero, y mucho, y también nos parecemos en la falla de quererlo, en el fondo, porque sí, porque ésa es la medida con que se mide un hombre. Pero él juega distinto y no sólo por el tamaño y el montón de las fichas. Con menos desesperación que yo, para empezar, aunque le queda tan poco tiempo y lo sabe; y para seguir, me lleva la otra ventaja de que, sinceramente, lo único que le importa es el juego y no lo que pueda ganar. También yo; es mi hermano mayor, mi padre, y lo saludo. Pero yo a veces me asusto y hago sin querer balance.”


Juan Carlos Onetti
De: El astillero, 1961



juan carlos onetti
onetti. juan carlos onetti
ángel mateo charristelefónica: charris

viernes, 15 de mayo de 2009

The death of Santa Claus / La muerte de Santa Claus

Acción, 1999 - Ängel Mateo Charris

He's had the chest pains for weeks, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Ha tenido dolores en el pecho
but doctors don't make house
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . por varias semanas, pero los doctores
calls to the North Pole, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
no hacen visitas al hogar en el Polo Norte.

he's let his Blue Cross lapse,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. dejó de pagar su seguro médico Blue Cross,
blood tests make him faint,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..se desmaya cuando le hacen exámenes de sangre,
hospital gown always flap
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. las batas del hospital siempre se le abren,

open, waiting rooms upset . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
las salas de espera le causan dolor de estómago, y de todos
his stomach, and it's only . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
modos nada más tiene indigestión, por lo
indigestion anyway, he thinks,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . menos eso pensaba, hasta el día en que al estarles

until, feeding the reindeer,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .dando de comer a los renos,
he feels as if a monster fist
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . sintió como si la mano
has grabbed his heart and won't
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . de un monstruo le hubiera agarrado el corazón

stop squeezing. He can't
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .y no dejara de apretar. No puede
breathe, and the beautiful white . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
respirar, y el mundo blanco
world he loves goes black,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .que ama tanto se vuelve negro,

and he drops on his jelly belly
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .y cae sobre su panza de gelatina
in the snow and Mrs. Claus . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
en la nieve y la Sra. Claus sale
tears out of the toy factory . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
corriendo de la fábrica de juguetes,

wailing, and the elves wring
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .gritando, y los duendes se frotan las manitas,
their little hands, and Rudolph's
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .y la nariz de Rudolph se enciende
nose blinks like a sad ambulance
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..y se apaga como una luz de ambulancia

light, and in a tract house
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..triste, mientras en Houston Texas, en una
in Houston, Texas, I'm 8,
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .unidad habitacional, yo, de 8 años,
telling my mom that stupid . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
le digo a mi mamá que los mensos

kids at school say Santa's a big . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .de la escuela dicen que Santa Claus
fake, and she sits with me . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
es pura mentira, y ella, tomándome la mano,
on our purple-flowered couch, . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .se sienta conmigo en el sofá

and takes my hand, tears
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .de flores moradas, con lágrimas
in her throat, the terrible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.en los ojos, y con una terrible
news rising in her eyes. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
noticia en la garganta.


Charles Webb
De: Reading the water, 1997
De: La muerte de Santa Claus, traducción: Juan Hernández-Senter, Ed. Verdehalago, 2000 México


famous poets and poems.com: charles webb
ángel mateo charris
telefónica: charris

lunes, 11 de mayo de 2009

Pequeña canción del pequeño amor

Month of Mary, 1899 - Paul Gauguin

Cuando me muera

con una flor de adelfa puesta en la cabeza,

tú también morirás

con una flor de adelfa puesta en la cabellera...

Si por el golpe de tu muerte

me despierto,

por el golpe de mi despertar

te despertarás también...

Y así, viviríamos otra vez juntos

unos treinta años más -¡qué te parece?-

vivos o muertos, unos treinta años más, juntos

con una flor de adelfa puesta en nuestra cabeza.


So-Chunj-Ju (1915-?)
De: Flor y oro de la poesía coreana, Selección y traducción: Yong-Tae Min, Cotraducción: Raúl Aceves y Joung Kwon Tae, Ed. Aldus, 2001 México


the state hermitage museum: paul gauguin
nga: paul gauguin

martes, 5 de mayo de 2009

Si supiera



Si supiera de quién son las pisadas

Las caídas silenciosas de las hojas de paulonia

O las ondas verticales en el aire sin aire.

Si supiera de quién son los rostros

Los cielos azules entrevistos a intervalos

O los claros de la nube cenagosa, hórrida

Arrebatada por el viento oeste después de la lluvia larga y fatigosa.


Si supiera de quién son los alientos

Los aromas inexplicables alrededor del silencio del cielo

Que sostienen una torre vieja o un árbol sin flor, lleno de mohos.

Si supiera de quién son los cánticos

Los arroyuelos delgados que nacen en fuentes ignoradas


Y que corren torciendo el paso entre piedras llorosas.


Si supiera de quién es el poema

El crepúsculo que dora el día caído y el cielo
.................................................... Midnight Sea, 2006 - Tabaimo

Acariciándolo con manos infinitas, color jade,


Erguido con pies de loto sobre el horizonte marino.


¡Oh, si supiera de quién es la lámpara débil

Que arde, que se quema, vigilando la noche,

Noche misteriosa en que la ceniza se convierte en aceite interminable...!



Han Yong-Un (1879-1944)
De: Flor y oro de la poesía coreana, Selección y traducción: Yong-Tae Min, Cotraducción: Raúl Aceves y Joung Kwon Tae, Ed. Aldus, 2001 México

moderna museet: tabaimo
tokio art beat: interview with tabaimo
longing, korean poems: han yong-un
muse : eroticism and buddhism in han yong-un´s your silence

sábado, 2 de mayo de 2009

Una ventana al sur

Presencia, Nicoletta Tomas

Abriré una ventana al sur.

En cuanto a la labor del huerto

basta con un rato de arar:

azadonaré un poco

y con el azadón arrancaré las hierbas.


Ya no me iré de aquí

aunque me tiente la nube vagabunda.

Cuando esté maduro el maíz

podrás venir a probarlo conmigo.


Si me preguntan por qué vivo

sólo me sonreiré.




Kim Sang-Yong (1902-1951)

De: Flor y oro de la poesía coreana, Selección y traducción: Yong-Tae Min, Cotraducción: Raúl Aceves y Joung Kwon Tae, Ed. Aldus, 2001 México


Nicoletta Tomas

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